2 dientes de ajo
1 pimiento verde
4 tomates medianos maduros
1 kilo de pan de pueblo asentado
1 naranja amarga |
|
Poner en una cazuela los tomates y
una rebanada de pan, cubrirlo de agua y ponerlo al fuego. Cuando empiece a hervir sacarlos
y reservar al agua. Pelar los tomates y reservarlos.
En un plato aparte, desmigajar el resto del pan con las manos y reservarlo.
Si no se dispone de dornillo, poner en un mortero la sal y los ajos pelados enteros y el
pimiento troceado y majarlo todo muy bien. Cuando todo esté bien majado, pasarlo a un bol
grande o a un lebrillo y añadir los tomates y la rebanada de pan cocido y seguir majando
y revolviendo. Una vez esté todo bien mezclado, ir añadiendo las migas de pan sin dejar
de remover. Ir añadiendo agua caliente, de la que sirvió para cocer los tomates, cuando
se vea que la masa se va quedando seca, sin dejar de majar continuamente. En el momento en
que la masa esté jugosa, añadir el aceite y mezclarlo todo bien. Finalmente, tapar el
bol con un trapo grueso y dejarlo reposar durante unos 10 minutos, para que
"sude". Destapar, regar con el zumo de la naranja amarga, mezclar todo y ya se
puede servir. |